¿Un embalaje que pesa solo 2 kg pero puede soportar hasta 2 toneladas? Eso es lo que ofrecen los big-bags fabricados con PP o cinta de PET. En Interpack, Starlinger demuestra en vivo la extraordinaria capacidad de este tipo de embalaje a granel ampliamente utilizado.
Los fabricantes y transportistas de productos a granel lo saben bien: se trata de un embalaje plástico ligero y fiable. Los big-bags, conocidos técnicamente como FIBCs (Flexible Intermediate Bulk Containers), pueden soportar hasta 1.000 veces su propio peso, una relación peso-producto-embalaje difícil de superar. Para demostrarlo, Starlinger presenta en su stand de Interpack un banco de pruebas para FIBC, donde los big-bags proporcionados por sus clientes se someten a ensayos de carga.
En la prueba de elevación superior, los big-bags completamente llenos se levantan por sus asas mientras se les aplica presión adicional desde arriba. El ensayo mide la carga a la que el tejido o las costuras ceden y se rompen. Según el Reglamento Europeo de mercancías peligrosas (ADR), para su uso en logística, un big-bag de un solo uso debe soportar cinco veces su carga nominal cuando está suspendido libremente (denominada “carga de trabajo segura” o SWL). En el caso de big-bags reutilizables o cuando se requieren estándares de seguridad más exigentes, los criterios son aún más estrictos. Por ello, los visitantes pueden esperar una experiencia realmente impactante.
Versátil, sostenible y resistente ante las crisis
El tejido de cinta de plástico no solo es clave en los big-bags: también se utiliza en embalajes de menor volumen, como sacos para arroz, harina, cemento o productos químicos en polvo, garantizando un transporte y almacenamiento seguros de materiales sensibles. Aunque muchos de estos sacos se cierran mediante costura, Starlinger también ofrece tecnologías para la fabricación de sacos con fondo soldado, lo que evita pérdidas de producto, impide la entrada de humedad y contaminantes, y simplifica la producción.
“Los sacos de fondo plano ADSTAR y los sacos de fondo ‘pinch’ PPSTAR que hemos desarrollado funcionan como sus equivalentes de papel o film plástico, pero no requieren adhesivo y son más robustos y duraderos”, explica Harald Neumüller, CSO de Starlinger. “La mayor ventaja del tejido de cinta de plástico es su peso extremadamente bajo, combinado con una alta resistencia al desgarro y a la humedad. Un menor peso implica un menor consumo de materia prima: en un contexto de precios elevados, el embalaje tejido ofrece los costes de fabricación más bajos junto con la mejor protección del contenido”.
Además, se pueden incorporar altas proporciones de material reciclado —en línea con el Reglamento de la UE sobre envases y residuos de envases (PPWR)— o añadir CaCO₃ durante la producción, reduciendo aún más los costes. Con maquinaria especializada, como la línea de conversión ad*starKON SE o las líneas de lámina PET viscoSHEET, Starlinger ofrece soluciones optimizadas en costes que garantizan máxima eficiencia, mínimo desperdicio y alta calidad con una inversión competitiva.
Una alternativa sostenible y rentable al embalaje de papel
Gracias a años de análisis del mercado, Starlinger ha perfeccionado continuamente los sacos de fondo plano ADSTAR y su tecnología de producción, presentando recientemente los sacos ADSTAR *prime en la K 2025. Estos sacos ofrecen gran flexibilidad: pueden fabricarse en tamaños de 5 a 118 litros, con alto contenido de PP reciclado y opciones de personalización para adaptarse a cada producto y aplicación.
“Los sacos ADSTAR pueden equiparse con las mismas propiedades que otras soluciones de fondo plano del mercado, pero ofrecen mejor protección y son más sostenibles y rentables de producir”, afirma David Grabenweger, director de producto ADSTAR en Starlinger. “En comparación con los sacos de papel, tienen una menor huella de carbono, una tasa de rotura significativamente inferior y mejor resistencia al agua y la humedad. El nuevo AD*STAR *prime, en particular, representa una alternativa viable al papel, por ejemplo, en el envasado de cemento”.
Resistentes y atractivos: sacos con fondo “pinch” de tejido PP
Los sacos PP*STAR de Starlinger también están fabricados con tejido de cinta de PP, laminado con film BOPP impreso en el reverso. A diferencia de procesos anteriores, el fondo “pinch” no se pega, sino que se suelda en la nueva línea de conversión de Starlinger.
“Para desarrollar la unidad de soldadura de nuestra línea PPstarKON, nos basamos en la experiencia adquirida con la tecnología ADSTAR”, explica Claudia Hagn, gerente de producto PPSTAR. “Esto elimina la necesidad de adhesivos, convirtiendo los sacos PPSTAR en una solución monomaterial, fácil de reciclar, atractiva y extremadamente resistente pese a su bajo peso”. Además, la soldadura simplifica el proceso productivo y amplía las posibles aplicaciones.
Tecnologías de reciclado de eficacia probada
Starlinger no solo fabrica maquinaria para envases tejidos y láminas de PET, sino que también cuenta con más de 30 años de experiencia en sistemas de reciclado y valorización de residuos plásticos postindustriales y postconsumo. Sus tecnologías garantizan eficiencia energética, alta productividad y granulado de calidad, incluso apto para contacto alimentario.
Organismos como la FDA (EE. UU.) y la EFSA (Europa) han aprobado procesos de reciclaje como recoSTAR PET art (para PET), viscoZERO (para PET, poliolefinas y PS) y recoSTAR dynamic (para reciclado botella a botella en HDPE y tapa a tapa en HDPE/PP). Actualmente, grandes marcas ya utilizan botellas fabricadas con 100% rPET producido en sistemas de Starlinger.
Para residuos plásticos altamente contaminados de PP, PE, PA, PLA o PS, la compañía también ofrece soluciones probadas que permiten obtener materiales reciclados de alta calidad conforme a los estándares internacionales.
El poder del embalaje circular
“Queremos impulsar sistemas de circuito cerrado que sean rentables para los fabricantes”, concluye Neumüller. “Nuestro objetivo es que los envases de plástico tejido producidos en nuestras máquinas sean fácilmente reciclables y puedan convertirse en nuevos envases. Y no solo estos: otros residuos plásticos también deben mantenerse dentro del ciclo”.
Las líneas de producción de sacos y láminas PET de Starlinger procesan material reciclado, mientras que sus sistemas de reciclaje aseguran que los residuos plásticos industriales y de consumo no acaben en vertederos ni en la naturaleza.
“Trabajamos por un futuro mejor, para que las próximas generaciones crezcan en un entorno saludable”.



