En el sector del embalaje industrial, un «estándar» se construye a lo largo de décadas de uso contrastado en condiciones reales.
Cada saco de cemento que llega intacto.
Cada kilo de harina perfectamente sellado y sin pérdidas de polvo.
Cada tonelada de fertilizante entregada en perfectas condiciones.
Detrás de todo ello hay:
- Un estándar
- Un nombre
- Una decisión que, en 1994, transformó toda una industria.
Cuando Starlinger presentó la patente de un saco de válvula de fondo cuadrado, de una sola capa y fabricado sin adhesivos —unido exclusivamente mediante aire caliente y presión—, no estaba simplemente lanzando un nuevo producto.
Estaba marcando la diferencia entre lo que había sido el embalaje industrial y lo que estaba por venir.
Porque los estándares no surgen por casualidad.
El objetivo original de AD*STAR® como concepto de saco multipropósito se ha convertido en una realidad.
Hoy, los sacos AD*STAR® se utilizan para envasar todo tipo de productos secos a granel de flujo libre, como cemento, materiales de construcción, fertilizantes, productos químicos, granulados, harina, azúcar o alimentación animal.
Desde su lanzamiento al mercado, este saco robusto, versátil y respetuoso con el medio ambiente ha alcanzado una importante presencia a nivel mundial:
- En el año 2000: aproximadamente 400 millones de sacos AD*STAR®.
- En la actualidad: más de 35.000 millones de sacos AD*STAR® producidos cada año en todo el mundo.
En el embalaje industrial, un «estándar» se construye a través de décadas de resultados demostrados en entornos reales. La fiabilidad en el envasado de cemento y productos secos a granel comienza con procesos de producción controlados y consistentes.
La tecnología AD*STAR® ha demostrado su capacidad para ofrecer un rendimiento constante del saco, contribuyendo a unas operaciones industriales más eficientes en todo el mundo.



